Lo que nadie espera por once euros

La primera vez que los enchufé pensé que el RGB iba a ser lo único destacable. Eso pasa mucho con los periféricos gaming baratos: mucha luz, poco fondo. Pues mira tú por dónde, los MS72 tienen un DSP de mejora de graves que, sin ser ninguna maravilla, da cuerpo suficiente para que jugar o poner música de fondo no suene a lata. No es un sonido fino. Hay presencia.

El volumen se controla con una ruedecita en el altavoz derecho, hay salida para auriculares en el frontal, y la conexión es doble: USB para alimentación y jack de 3,5 mm para el audio. Nada que no funcione con cualquier PC o portátil sin instalar nada.

A quién le encaja y a quién no

Si buscas altavoces para una segunda pantalla, para la habitación de un crío que empieza a jugar, o para el escritorio de la oficina donde tampoco puedes pedir mucho, estos cumplen de sobra. El precio no da pie a exigir graves de subwoofer ni una escena sonora amplia.

Mi reserva honesta: el plástico se nota económico al tacto y no los veo aguantando años de trote intenso. Para uso casual, bien. Para alguien que mezcla audio o juega muchas horas con exigencia sonora, mejor subir presupuesto.

Perfectamente válidos para lo que son. Y a menos de once euros, el listón de la decepción está bastante bajo.