Lo que hace diferente a esta tapa

La tapa extensible de Lékué no es una tapa normal. Se adapta a diámetros distintos, desde unos 22cm hasta los 26cm, gracias al borde de silicona platino que se estira sin deformarse. Eso significa que puede servir para tres o cuatro ollas distintas a la vez. Menos cacharros en el cajón, menos líos.

Además sella bien. Mejor que una tapa de cristal plana, que nunca termina de ajustarse del todo si el borde de la olla tiene aunque sea medio milímetro de irregularidad.

Frente a las tapas de cristal con aro de silicona

La alternativa más directa son las tapas de cristal con junta de silicona, tipo Ibili o Lacor, que rondan también los 8-12 euros. Son más pesadas, resisten mejor el vapor sin bailar, y si cocinas a fuego fuerte con líquidos puedes preferirlas: el peso las ancla.

Pero son rígidas. Una tapa, un diámetro exacto. Si tus ollas no tienen todas el mismo tamaño (y casi nunca lo tienen), acabas comprando tres tapas distintas.

La Lékué pierde en robustez percibida: el cristal da más sensación de solidez. Y hay gente a la que el silicona transparente le parece «de juguete». Lo entiendo.

Dicho esto: si buscas versatilidad y poco volumen en el cajón, la Lékué gana. Si tienes una sola olla grande y cocinas siempre a borbotones, la tapa de cristal es más fiable.

A 7,50 euros, la ecuación está bastante clara. No es el precio para dudarlo mucho.